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Con orden y concierto

Cuando se ha optado por ambientar una estancia o una pared con varios cuadros hay que tratar el grupo como una unidad, ya que, desde ese momento, todos los cuadros se convierten en miembros de un cuerpo que ha de funcionar de manera armónica.
En otra ocasión veremos cómo agrupar cuadros de diferentes formatos, dedicándonos en este número de La Moldura a trabajar con marcos de idénticas dimensiones: todos ellos son pequeños cuadros, reproducciones de distintas obras del pintor Willy Ramos, enmarcados con la colección Allegro, presentada en nuestra portada.
La ventaja de trabajar con un formato único es que las soluciones son más sencillas inicialmente. Y la desventaja es que las opciones que se nos ofrecen son todas bastante clásicas, permitiendo pocos atrevimientos… salvo que utilicemos el color, que es la vía que hemos seguido en este caso.
En todo caso, y al margen de las recomendaciones aquí expuestas, es bueno ordenar los cuadros sobre el suelo a modo de ensayo general antes de tomar decisiones más o menos definitivas..



La relación con los muebles es también fundamental para los grupos de cuadros.
• Para empezar, el perímetro que forma una agrupación nunca debería exceder el tamaño del mueble adosado a esa pared (sea sofá, consola, etc).
• Es bueno también dejar una separación de entre 15 y 25 centímetros como mínimo entre el final del mueble y el inicio de la agrupación decorativa.
• La distancia entre los cuadros ha de ser menor cuanto más cantidad de cuadros compongan el grupo, de forma que la idea de “composición” o “instalación” permanezca siempre clara sin que, en ningún caso, se lleguen a ahogar unos cuadros a otros.
• En cualquier caso, esta distancia también está en relación directa con la presencia del paspartú en la enmarcación: a menor paspartú, más espacio entre los cuadros.
• También es muy importante revisar los colores tanto de la pared como del cartón pues cuanto más oscuros sean estos, más tendrá que crecer la distancia entre las piezas.
• En el caso de las hileras, sobre todo si estamos en pasillos, la distancia entre las piezas puede ser algo mayor.

El tamaño y la iluminación de la habitación así como la altura del techo darán muchas pistas sobre cómo organizar los cuadros. Una instalación que tienda hacia lo horizontal será estupenda para espacios grandes y bien iluminados. En cambio, si nos enfrentamos a un espacio más reducido y con iluminación escasa, será mejor agrupar los cuadros en una formación vertical, para que ayuden a ofrecer una ilusión de techo más alto.
Los pasillos, generalmente, agradecen las hileras de cuadros. Será mejor utilizar el formato vertical cuando estemos ante un pasillo largo.

 

 

 

 

 

 
 
     

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