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Dorado al agua
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Hoy, como ayer, sigue siendo una cuestión de tiempo

Trabajar el dorado al agua es sumergirse en una técnica con siglos de tradición, es seguir un largo y minucioso proceso al que los artesanos de Molduras Giner dedican toda su habilidad y experiencia.

De hecho, son necesarios al menos cinco años de aprendizaje para formar un especialista en esta técnica. Y el resultado es inigualable. Porque sólo trabajando a conciencia y dando tiempo al tiempo se puede extraer a los materiales nobles toda la belleza que contienen.
Las molduras doradas al agua se reconocen por su transparencia, su brillo y la característica superposición de las hojas de metal que convierten cada moldura en una pieza única.

Estos resultados no han sido igualados por ningœn sistema moderno de dorado. Nuestras molduras están fabricadas con madera de ayous, secada y trabajada para evitar cualquier alabeo futuro.

También están tratadas contra la carcoma. Después de moldurar el perfil, se aplican aproximadamente siete capas de un fondo compuesto de yeso, agua y cola de conejo. Comienza entonces el proceso del dorado al agua, con el que se pueden lograr una amplia gama de calidades y una infinidad de acabados, puesto que al ser molduras hechas a mano, no hay dos iguales.

Para conseguir una superficie perfectamente sueve, se aplican dos o tres capas de bol. [1]

El bol, originalmente conocido como “bol armenio”, es una substancia específi camente formulada para el dorado. Es similar a la arcilla refi nada, con un color suevemente rojizo.

Tras 24 horas de secado, se lija la moldura hasta conseguir una superficie perfecta.

Se humedece la moldura, tramo a tramo, con una mezcla de agua y alcohol. [2]

Entonces se aplican las hojas de metal utilizando algodón, una paleta o un cepillo de pelo de marta, dependiendo de si se trata de plata fina, oro falso u oro fino. [3]

Si las molduras son de plata fi na, se aplica también un ácido para realzar la superposición de las hojas y oscurecer la plata.
Esta superficie se roza con un esparto metálico hasta que aparece el fondo de bol coloreado. [4]

Luego se pule con alcohol y piedra pómez.
Para extraer el máximo brillo del metal, la moldura se bruñe con piedra de ágata.
[5]

Finalmente, se barniza con goma-laca para proporcionar un brillo protector y duradero y para evitar la oxidación del metal. [6]

Dependiendo del acabado deseado, el oro o la plata se pueden envejecer con pátinas.


 
 
     

[1]
La moldura se recubre con bol.

[2]
Se humedece con una mezcla de agua y alcohol.

[3]
Se aplica el pan de oro.

[4]
Se roza con un esparto metálico.

[5]
Se bruñe con ágata.

[6]
Una pátina para el toque final.
 
 
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