Recuerdos de ayer y de hoy bien conservados
Las fotografías familiares enmarcadas son algo más que un recurso decorativo: son una forma de detener el tiempo y de guardar los mejores recuerdos. Que éstos sean realmente imperecederos, también es trabajo del enmarcador.
En poco más de siglo y medio hemos pasado de las viejas fotografías de nuestros abuelos en blanco y negro, hasta las actuales imágenes digitales. En ambos casos, el enmarcador debe saber cómo preservar estas fotografías del paso del tiempo y sugerir a su cliente los mejores métodos y materiales para ello. Seguramente, el cliente agradecerá la información recibida y en muchas ocasiones optará por pagar un poco más antes de permitir que se borren del papel el recuerdo de un viaje o la sonrisa de la abuela .
Enmarcar fotografías, aunque equivale a resaltar su importancia y preservarlas de pérdidas y deterioros, implica también exposición a la luz solar, al calor o a la humedad ambiente, elementos todos ellos que acabarán perjudicando los originales, salvo que se pongan las necesarias barreras en la enmarcación.
Manipular fotografías
Es importante trabajar con ellas en una zona limpia del almacén y alejada de tintas, disolventes o bolígrafos.
Utilizar guantes de algodón preservará la fotografía de las desagradables huellas dactilares, si bien resultará un poco más incómodo por la pérdida de agilidad del profesional.
Elección del montaje
Tradicionalmente han estado desaconsejados los adhesivos para fijar tanto las fotografías como cualquier otra obra sobre papel. La investigación en este tipo de materiales está consiguiendo adhesivos altamente eficaces y respetuosos con la obra Las cantoneras y las pestañas, por lo tanto, ya no son las únicas alternativas.
Si a pesar de estos consejos, se trabaja con adhesivos líquidos, hay que tener especial precaución ante fotografías digitales, pues su tintas pueden ser solubles.
Cuando la fotografía presenta información en la trasera que pudiera resultar interesante (una dedicatoria, una fecha relevante o la firma del fotógrafo, por ejemplo), puede ser muy interesante un montaje entre cristales o con bisagras.
En caso de encontrarnos con fotografías rizadas o deformadas, es relativamente usual encapsular el original. Lamentablemente, este método resta bastante valor a la foto por lo que antes hay que recomendar al propietario que intente la restauración de la imagen.
Cartones
Para passepartouts y traseras, lo más aconsejable es el uso de materiales con ph neutro y, si se quiere protección extra, utilizar uno con reserva alcalina que absorva elementos dañinos presentes en el propio papel o cartonaje de la fotografía.
El cristal
Las superficies del cristal y la obra deben ser separadas mediante la un passepartout. De lo contrario, cualquier humedad que pudiera presentarse (desde la pared, por ejemplo), provocará que cristal y fotografía se adhieran.
En cuanto a la calidad del cristal, algunos expertos prefieren el acrílico, aunque solo para evitar el daño que puede suponer para la fotografía un cristal hecho añicos.
¿Un museo en casa?
Lo que se ha dado en llamar calidad museo en cristales y cartones, aún se considera
un lujo destinado exclusivamente a grandes obras.
A pesar de ello, hay que reflexionar sobre la obligación ética de los enmarcadores:
avisar a sus clientes de las distintas calidades a su disposición y del posible deterioro que puede sufrir una fotografía (o cualquier otra obra sobre papel). Porque, si bien es cierto que los daños se producen lentamente, también es cierto que resultan definitivos.
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